Las cremas se diferencian de las sopas o los purés porque llevan algún ingrediente graso, como la leche animal, la nata, o la leche de coco, que les otorga una textura más «untuosa», que las hace más apetecibles (recordemos que la grasa es un buen conductor de los sabores). Pero esta crema de guisantes, no lleva ninguno de ellos. Realmente es un puré, eso es cierto… pero bien sabido es que el nombre vende y «crema» es más resultón que «puré», ¿no? Por otra parte, la textura mantecosa a la que llegamos con la combinación de los ingredientes podría admitir perfectamente el calificativo de crema, sin llegar a serlo. Y en eso estamos.

Para conseguir un color verde que te quiero verde usaremos los guisantes directamente del congelador a la elaboración, sin previo paso de descongelación. Los guisantes frescos curiosamente no proporcionan el mismo color final. Y aunque idílicamente son mejores los frescos, el ritmo actual de vida y la practicidad nos conducen a almacenar alimentos en el congelador para facilitarnos el tema cocinar a diario. Es súper cómodo: ya vienen pelados, sin vaina y listos para usar. Abres la bolsa y en el acto puedes disponer de ellos.

Siendo flexible, rompo una lanza: prefiero una elaboración hecha a partir de un alimento congelado, como esta crema de guisantes, que una crema calentada directamente del Tetra Brick, que dicho sea de paso, contiene aluminio, uno de esos metales pesados cuya relación con enfermedades neurodegenerativas, ya está demostrada.

De ello os hablaré próximamente, pero antes os dejo un par de links para que vayáis cotilleando alguno de los estudios científicos que así lo demuestran, como el artículo publicado en mayo del año 2020 en la revista científica Nature y que lleva por título:

Aluminium in human brain tissue from donors without neurodegenerative disease: A comparison with Alzheimer’s disease, multiple sclerosis and autism

(recordad que actualmente San Google nos traduce todas las páginas en inglés que queramos en un chasquido).

O este otro, publicado en 2002, por la unidad de epidemiología y estadística, de la Conselleria de Sanitat de la G.V.:

Revisión de los estudios sobre exposición al aluminio y enfermedad de Alzheimer

Son algunos de los muchísimos artículos publicados sobre estudios relacionados con ello. Os invito a que busquéis en internet.

Antiguamente, se compraban los guisantes frescos y envainados. Había que abrir cada legumbre y extraer las bolitas verdes. Una vez pelados, un plato hondo se reducía a sólo un puñado de esas bolitas.

Recuerdo que mi madre (que por cierto, sufrió Alzheimer durante más de diez años) nos entretenía a ratos en esta tarea a mis hermanos y a mí de pequeños, aunque la mitad del tiempo empleado en pelar guisantes lo pasábamos persiguiendo las bolitas que salían disparadas rodando por el suelo de la cocina. Ahora muchos niños no saben que los guisantes proceden de una vaina y una vaina cuelga de una mata, que es una planta que crece con el sol, el agua y los cuidados del agricultor...

Así que sirva este post para despertar y acariciar la posibilidad de que cuando vayamos a preparar este tipo de recetas, perdamos un poco de tiempo en ir al mercado, nos llevemos la legumbre entera a casa, llamemos a los más pequeños y juguemos con ellos a encontrar bolitas verdes prendidas en su escondite… Posiblemente así consigamos -no solamente que sepan más- sino que se impliquen, despertando su curiosidad para probar las verduras (en este caso legumbres), esas terribles enemigas que ellos sienten cómo les acechan con su verde Hulk, sencillamente porque no las conocen.

Receta Crema de guisantes

Ingredientes (para 4 raciones)

  • 100 g de cebolla
  • 100 g de puerro
  • 400 g de guisantes
  • 1 chorro de aceite de oliva virgen extra (AOVE), para sofreír
  • 500 g de agua mineral
  • Sal marina sin refinar

Preparación

Pochamos en aceite de oliva la cebolla y el puerro, previamente picados, con una pizca de sal. Añadimos los guisantes (si quieres que el color final salga verde chillón, utiliza guisantes congelados; si fueran frescos, el color saldría pardo y no queda igual de apetitosa a la vista, pero desde luego estaría igual de rica).
Los rehogamos un buen rato y luego añadimos medio litro de agua (2 vasos y medio más o menos).
Lo dejamos cocer todo junto a fuego fuerte durante 3-5 minutos y trituramos.
Ya podemos servir…

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Mar

    Hola Paloma, me encantan tus recetas, tus comentarios y tus reflexiones pero tb me gustaría que si puede ser, pusieras foto del resultado final de tus recetas. Ya sabes, todo lo que entra por la vista….
    Muchas gracias!!!

    1. Paloma Alós Matarredona

      OK, tomo nota! Lo haré así para las siguientes. Mil gracias por tu sugerencia que me ayuda a mejorar! Un abrazo.

  2. Jesús

    «…perdamos un poco de tiempo en ir al mercado, nos llevemos la legumbre entera a casa, llamemos a los más pequeños y juguemos con ellos a encontrar bolitas verdes prendidas en su escondite».
    ESO NO ES PERDER EL TIEMPO. Al revés, es disfrutarlo y saborearlo, nunca mejor dicho. Las cosas auténticas, bien hechas, necesitan tiempo.
    Bss,
    Jesús

    1. Paloma Alós Matarredona

      Tienes razón. Quien da su tiempo en compartir con los demás lo está dando todo de sí mismo. Gracias por la puntualización! Y tiene premio, porque es una inversión que siempre renta en mejor calidad de vida. Bss,

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