El sistema inmunológico es de una complejidad asombrosa. Una de las cosas que se sabe de él es que hay una parte del sistema nervioso, el sistema nervioso parasimpático, que guarda una estrecha relación con la función inmunológica.

Durante el descanso nocturno, el sistema parasimpático se activa y facilita la defensa frente a «invasores» del organismo tales como virus, bacterias o tumores. Es un tema de una enorme importancia, porque una reducción del descanso nocturno hace que las defensas del organismo funcionen peor.

Para prevenir y/o afrontar una enfermedad, y bajo mi propia experiencia, es necesario tener en cuenta varios aspectos.

En el artículo Lo que aprendí de mi enfermedad, enumeré tres de ellos, que a mí me resultaron imprescindibles para obtener fuerzas y salir adelante.

Poco a poco, estoy desarrollándolos. Hoy continuaré con aquello relacionado al cuidado físico que nos ayudará de un modo específico.

Como decía al principio del artículo, una de las cosas que empecé a poner en práctica cuando enfermé fue

  • Cenar ligero, hacer la digestión e irme a dormir a una hora temprana, para ayudar a mi cuerpo a armonizarse con los horarios circadianos, de modo que la regeneración celular tuviera lugar adecuadamente y además facilitarle la limpieza y descansos nocturnos.

Como apunte, recordaros que el ritmo circadiano viene a ser como el reloj biológico interno que regula los distintos procesos corporales y que tiene una estrecha relación con la alimentación y la regulación metabólica, entre otras cosas, de manera que la alteración de los ritmos alimentación-ayuno o sueño-vigilia mantenida en el tiempo, pueden acabar influyendo directa y decisivamente en nosotros dando lugar a desórdenes tales como la obesidad, diabetes, depresión o el trastorno bipolar… Existen estudios científicos que sugieren que la MELATONINA (que es la encargada de sincronizar los ritmos circadianos) mejora la colonización bacteriana, osea, la Microbiota; otros avalan la existencia de las interacciones bidireccionales entre el reloj circadiano, la microbiota y nuestro METABOLISMO, así como sus efectos sobre la obesidad y la homeostasis energética..

Según la Medicina Tradicional China, que ya conocía este fenómeno, la energía de los órganos y vísceras tiene una franja horaria de dos horas de plenitud (máximo funcionamiento) y otra de dos horas de vacío (de mínimo funcionamiento). La energía circula por los meridianos en ciclos de 24 horas. Al existir 12 meridianos principales, cada meridiano estará en plenitud cada 2 horas, por lo que estará en máximo funcionamiento, y 12 horas más tarde estará en vacío, en sentido contrario. Y esta dinámica ocurre del mismo modo que el ciclo diurno-nocturno y en realidad todo cuanto existe, tal como postula la Ley de la Polaridad o Ley de los opuestos (todo tiene dos caras antagónicas y complementarias). Partiendo del momento de vacío, la energía volverá a ascender para estar en plenitud a las 12 horas siguientes.

Así poniendo como ejemplo al hígado, éste entra en su mayor funcionamiento de 1 a 3 de la mañana, por lo que si queremos ayudarlo en su proceso, a esas horas hace ya rato que deberíamos habernos recogido y entrado en sueño profundo, ya que el hígado no solamente es el órgano que filtra la sangre, entre muchas otras funciones, sino que -según la filosofía antigua, base de una Medicina milenaria- es el espacio donde reside el Hun, el alma etérea, a la cual hay que permitir reposar durante la noche.

Por todo lo anterior, es fundamental respetar los horarios naturales que nos regulan si queremos tener un equilibrio corporal y mental saludable.

Otro foco donde poner nuestra atención es la alimentación. Hay que dejar claro que no todos somos iguales. No a todas las personas nos sientan bien las mismas cosas y hay que ver cada persona, su patología y sus necesidades. No obstante, hay algunos puntos clave comunes a todas las enfermedades en cuanto a alimentación y en cuanto a otros cuidados generales de nuestro cuerpo durante una enfermedad y/o tratamiento con medicación, y éstos serían -bajo mi punto de vista- los siguientes:

  • Huye del azúcar y de los alimentos procesados y ultraprocesados. ALIMÉNTATE CON PRODUCTOS INTEGRALES Y ECOLÓGICOS, libres de toxinas. Sobre qué entendemos por azúcar (sacarosa), y si los diferentes nombres que leemos como azúcares (fructosa, galactosa, sacarosa, glucosa, maltosa, lactosa) se pueden englobar todos en un mismo lote, podéis echar un ojo al artículo que Miguel Ángel Lurueña publicó en su blog Gominolas de Petróleo hace ahora 4 años: Que no te líen con el azúcar. No tiene desperdicio. En él también encontrarás enlaces a artículos científicos que investigan sobre el consumo del azúcar. Hay una gran bibliografía sobre la que se basa esta afirmación, como el estudio prospectivo europeo sobre cáncer y nutrición, pero personalmente me apoyo en mi propia experiencia y también en los resultados que observo en clínica con muchos de los pacientes a los que acompaño: la inflamación sistémica baja automáticamente en cuanto se reduce el consumo de procesados y azúcares, y aumentan verduras, frutas naturales enteras (no su zumo) y cereales/legumbres integrales en su ingesta diaria. No obstante, hay una explicación adicional que también avala la necesidad de reducir el consumo de azúcar: Crea sobrepeso y obesidad, lo cual es un factor alto de riesgo en innumerables patologías.
  • Reduce el consumo de carne roja
  • Haz ejercicio físico. Está claro que no todos estamos acostumbrados y nadie espera de una persona enferma que se apunte a un gimnasio o realice esfuerzos que quizá no puede llevar a cabo. Pero cada uno en la medida de lo posible, debe moverse. Al menos salir a caminar mínimo media hora diaria, intentando llegar a la sudoración, que -como sabes- es un mecanismo de limpieza corporal a través de la piel. También ayudará a mover tu energía y tu sangre, lo que aumenta el flujo sanguíneo, y por tanto los niveles de oxígeno en el cuerpo.
  • Bebe suficientes líquidos, fundamentalmente agua e infusiones. Eso ayudará a tus riñones a filtrar y podrás eliminar toxinas con mayor facilidad. Una de las infusiones que yo recomiendo siempre a cualquier persona con o sin patologías y de cualquier índole es el TÉ KUKYCHA. Se trata de un té SIN TEÍNA, muy alcalinizante.
  • Hidrata tu cuerpo también por fuera: nutre tu piel, ya que los medicamentos pueden producir sequedad acentuada. Eso me ocurrió a mí con la quimio. En un momento determinado, ni el sol de refilón podía soportar… ni el rayo más bajo del atardecer: exponerme al sol por suave que fuera era abrasivo para mí. No sudaba, no tenía lágrimas, no tenía humedad en las mucosas de mi cuerpo. De hecho tardé un par de años desde que acabé la quimio en volver a sudar, y la regla jamás me volvió. Para mi humilde opinión, es importante que los cosméticos que uses estén exentos de aromas y demás productos químicos… En procesos así, ya tiene el cuerpo suficiente con tener que eliminar las sustancias que no reconoce como para echarle más. Lo mejor son los productos naturales como el Aloé Vera puro o aceite de almendras. Ten en cuenta también los tintes de cabello: los hay completamente naturales y sin amoniaco.
  • Sopa de miso: Toma una al día, antes de comer o cenar, o cuando tú prefieras. En realidad es un caldo de verduras, pero la combinación de ingredientes es muy buena como desintoxicante para quimio y medicación en general y además te ayudará con los intestinos.
  • Si nos hacen una prueba de diagnóstico tipo TAC, radiografías, ecografías y demás, donde se usan Rayos X, ondas de radio, etc es importante que ayudemos a nuestro cuerpo a eliminar metales pesados y a descargar las radiaciones que hayamos podido recibir. Para ello, el alga Kombu es un alga que nos puede ayudar mucho con sus propiedades, de un modo natural. Toma nota de este remedio macrobiótico:
    Durante 3 días antes y hasta 7 días después, hazte té de alga kombu:

    • Hierve una tira de 7 cm de este alga aproximadamente durante 15 minutos en 1 litro de agua.
    • Saca el alga y tírala. Ves bebiendo el té resultante durante el día.
  • No te olvides nunca del buen humor!! Eso te sostendrá en momentos que flaquees. Busca películas que te hagan reír, ponte música y canta aunque no tengas demasiadas ganas, lee libros que te induzcan a soñar, ves al teatro… no dejes de soñar y de reír, siempre que puedas.Y ten presente también que -si tú me lo permites- yo te puedo acompañar.

    Mucho ánimo y mucha SALUD para tod@s.

 

Consulta el artículo: Lo que aprendi de mi enfermedad
Consulta el artículo: Relación AMOR-SALUD

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